Enjoy the fourth story from Nic Stevens, Vineyard Manager at Tsillan Cellars.

“Leading up to bottling is a very stressful time.”

July has been a bit of a whirlwind, both in the vineyard and production. Between filtering and bottling our wine in production, to long days and a crazy heat wave in the vineyard it’s been a crazy month.

Generally during the summer months things in the cellar are pretty slow, except when it’s time to get ready for bottling. Tsillan Cellars’ second bottling of the year happens in July. The month started with us getting the 12 different wines we were bottling ready for their big day.

We start by removing the wine from the barrels they had been aging in, and placing it into sanitized stainless steel tanks where it stays until filtration. We choose to cross flow filter our wines, each lot is filtered separately. Once the wines are filtered they are returned to another sanitized tank and ready to be bottled.

Leading up to bottling it is a very stressful time, trying to make sure everything is in order. Do I have the right glass, corks, labels? So many moving parts have to come together, and the whole time you’re trying not to screw it all up. Luckily for us bottling ran perfectly. We were able to bottle a total of 3,800 cases of wine in just under two days. A lot of work, but well worth the finished product.

“Los días que preceden el embotellado es un tiempo muy estresante.”

Julio ha sido como un torbellino, tanto en el viñedo como en producción. Entre filtrar y embotellar nuestro vino en producción, a días largos y una ola loca de calor en el viñedo ha resultado ser un mes loco.

Generalmente durante los meses de verano las cosas en la bodega son bastante lentas, excepto cuando llega el momento de prepararse para el embotellado. El segundo embotellado del año de Tsillan Cellars ocurre en julio. El mes comenzó con la preparación de los 12 vinos diferentes que estábamos embotellando para su gran día.

Comenzamos sacando el vino de las barricas en las que ha estado envejeciendo, y depositándolo en depósitos de acero inoxidable higienizados donde permanece hasta la filtración. Elegimos filtrar nuestros vinos por flujo cruzado, cada lote se filtra por separado. Una vez filtrados los vinos se devuelven a otro depósito higienizado y listos para ser embotellados.

El tiempo antes del embotellado es muy estresante, tratando de asegurar de que todo esté en orden. ¿Tengo los envases, los corchos y las etiquetas correctas? Tantas cosas tienen que cuajar, y durante todo este proceso estás tratando de no arruinarlo todo. Por suerte para nosotros el embotellado funcionó a la perfección. Pudimos embotellar un total de 3.800 cajas de vino en poco menos de dos días. Mucho trabajo, pero bien vale la pena el producto terminado.

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